Discos de la década: #18, The Pains of Beint Pure at Heart, The Pains of Being Pure at Heart (2009)
De vez en cuando, un grupo captura la esencia de todos sus predecesores y es capaz de condensarla en un puñado de canciones. Eso hicieron The Pains of Being Pure at Heart en su primer disco. Ellos se lo deben todo al indiepop británico de los ochenta, a The Pastels, The Field Mice, Talulah Gosh o Another Sunny Day -y un poquito a My Bloody Valentine o a The Jesus and Mary Chain-.
The Pains no inventan nada y tampoco engañan. Lo suyo es un homenaje a su música favorita, una reivindicación de la adolescencia en los veintitantos y del ser indie hasta el extremo de lo naif. Todo eso ya lo dejan claro en su nombre. Triunfan porque consiguen mejorar la fórmula, ya que pocos de esos grupos que adoran tienen un disco como el suyo.

Diez singles en potencia. Guitarras que saltan entre el ruido de fondo y melodías pegadizas que conducen a estribillos para corear a gritos. Las letras tampoco se salen del guión. Hablan de enamorarse como un tonto y pasar la semana esperando a que llegue el sábado para verla o de hacer el amor, pero de hacerlo en una biblioteca y sabiendo que para ella no es tan importante como para tí. Todo ñoño, pero con un punto de perversión.
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